- ¡Hola Lu! - Dije con una sonrisa, siguiendola por todos los pasillos.
- Hola- Respondio algo desanimada.
- ¿Qué te pasa?
- Nada - Exclamo algo frustrada. - ¿Qué tienes en la mano?
- Son medialunas de acá en frente , ¿Quieres?
- Emm- Dudo para luego irse corriendo al baño y yo atrás de ella. - No gracias- Dijo saliendo como si nada hubiera pasado.
- Pero son tus favoritas. - Pensé - ¡¿Estas embarazada cariño?!
- ¡Sh! - Dijo tapandome la boca - ¿No puedes callarte un poco?
- sajdkrlsrjald - Dije tratando de hablar y sacando la mano de la muchacha de mi boca - ¿Hace cuanto?
- Un mes recién. No quiero apresurarme. - Dijo guardando silencio.
- ¿Es de Joseph?
- Sí , pero todavía no se lo he dicho.
- Viven juntos ¿No lo noto? - Dije exagerando.
- Me dijo que he estado engordando , pero nada mas - Sonrío. - ¿Me das tu café?
- Claro - Sonreí. -Guardaré el secreto. - Afirme feliz.
- ¿Y tu con Dylan?
- Es un misterio - Sonreí mientras me dirijia a mi oficina.
Llegó las siete de la noche, y se llevaría a cabo la primera reunión de socios en la empresa, yo, definitivamente, era pieza esencial e irreemplazable de dicho acontecimiento, pero me encontraba completamente fuera de mí, no había ingerido alimento alguno en lo transcurrido del día, y a este problema, se le sumaban los millones de pensamientos que cruzaban mi mente en ese entonces. No podía agravarme más, porque ya había alcanzado los límites y me encontraba a punto de excederlos. Recobré algunas fuerzas, y con el cuerpo hecho trizas me dirigí a la importante reunión, estoy segura de que en los pasillos más de uno me estudió con la mirada, y que además, se susurraban frases entre sí, no tenía idea si se debía a mi fatídico estado físico, o a las miles de suposiciones que quizá Peter Roberts (uno de los administradores de mi empresa) había encontrado para arruinar mi vida, y la de las personas a mi alrededor. Lucía tan decaída, que no tomé ni el mínimo interés ante cierto hecho, solo quería ingresar a la sala, expresar mis diversas ideas, y retirarme a mi apartamento, para así, de alguna manera estar sola y lograr sentirme en paz, para acabar con ese tormentoso y confuso día.
Al entrar a la sala de reuniones, Joseph aguardaba mi llegada sonriente y había colocado su portafolios en el asiento que se encontraba a su lado, sabía que pensó en mí al llevar a cabo esta acción, sabía que era yo la persona a la que él esperaba.Me senté a su lado y jugamos casi toda la reunión, escuchamos una o dos palabras de lo dicho pero la mayoría del tiempo conversamos o nos mandábamos mensajes.
Eran ya las diez de la noche, y yo solo había logrado dar una o dos ideas acertadas a comparación de las veinte que daba en cada una de las reuniones anteriores. Todo había culminado, y yo por fin podía respirar un poco, para así no morir al momento de pisar la realidad de nuevo, esa que empezaba a atormentarme, a llenarme de tristeza, a opacar esa luz que había encontrado en mi vida. Solo una razón podía sacarme del hoyo en donde estaba introducida en ese momento, “Dylan o Nicholas”, susurré reaccionando, y antes de que todos salieran de la sala, yo tomé mis cosas, y salí sin despedirme. Caminaba a pasos lentos al comienzo, tratando de recuperar el aliento, hasta que una mano en mi hombro detuvo mi camino rápidamente, y también, logró que sobresaltara.

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