
- No digas nada - Le hice señas muy claras.
- Tranquila. - Dijo - Tomá te los manda Looper - Firmalos.
- ¿De que son? - Pregunté, mientras me sentaba en la silla que estaba junto al escritorio.
- De la construcción.
- Dejame leerlos.- Dije atenta a ese papel.
- No Wendy, mañana los lees, ahora vamos para casa, yo te llevo.- Dijo estirando mi mano.
- Tengo mi auto - Dije al ver como sonaba mi celular . - Espera tengo un mensaje. "Cielo , me lleve tu auto. Con amor , Nicholas" - Tenía- Sonreí.
- Listo - Cerró el portafolio el cuál tenía los papeles- Vamos o cuento todo lo de tu sabes.
- Vamos, dejame agarrar mis cosas- Tomé mis cosas entre las manos, y cerré la oficina junto a Joseph.
Nos encontrábamos ya en los pasillos, el muchacho caminaba delante mío, y no emitía palabra alguna, la situación pudo haber continuado de esa manera, pero yo necesitaba expresar lo que mi corazón sentía en esos instantes, y claro que no dudé en hacerlo, fue por eso que lo detuve casi en la mitad del recorrido, a lo que él reaccionó con sorpresa.
- Muchas gracias- Susurré tomando uno de sus brazos. - Me estas ayudando mucho con Dylan y la cosa con Nicholas es muy dificil y aún me aconsejas y guardas silencio, eso significa mucho para mi. - dije con lágrimas en los ojos.
-Lo menos que debes hacer, es agradecerme. -limpió mis lágrimas con sus dedos- Se trata de Dylan, mi hermano , la persona que amas, no voy a dejar que vuelva a perderte y Nicholas... es un caso especial, Dylan te hace feliz ,su felicidad es la tuya, y yo siempre haré lo que sea posible para que tú te sientas bien. - dijo con ternura, y luego sonrió.
- Eres un excelente amigo - Suspiré mientras miraba uno de los lados.
- Gracias - Respondió a mi cumplido con un abrazo y una sonrisa.
Los días pasaron muy rápido hasta la llegada del Domingo, estaba leyendo los articulos que me envió Joseph a la portatil , y tomando un té, uno de esos que te hace bien, me sentía mal, decaida. Me tome una aspirina para que el dolor se vaya, pero seguía presente. Dylan no aparecio en toda la semana,era como si lo hubiera tragado la tierra o peor, ni un mensaje ni una llamada, ni una visita. Nicholas estuvo toda la semana mandándome flores, como tratando de conquistarme, pero el problema es que odio las flores, cada vez que recibía un ramo lo besaba y le decía un "gracias cielo".
Me encontraba en la sala, donde había un silencio incomodo, ningún ruido alguno, Nicholas no se encontraba en casa, estaba en una reunion de trabajo,tenía nuevos proyectos para su empresa, entonces pasaría el fin de semana con reuniones, a mi mucho ya no me importaba, me daba igual estar sola o con alguien. Cerré la portátil, y me termine mi té, me puse un saco negro y bajé a la recepción donde recogí el diario. Salí a la puerta del edificio, estaba frío el clima, como todo invierno en Buenos Aires. Me senté en una banca y empece a leer,a la hora venían Joseph y Luciana agarrados de la mano y con Winston , el bulldog de Joseph. Se sentaron a mi lado como si no tuvieran nada para decirnos.
- ¿Porque no aparece? - Miré el rio que se veía desde esa banca.
- Quizás te quiere dar una sorpresa- Dijo Luciana algo alegré interrumpida por un codaso de Joseph.
- ¿Qué me ocultan ustedes? - Los miré como si hubieran cometido un delito.
- Nada - Se retracto Luciana como si hubiera dicho algo que no debía. - Vamos a Starbucks.- Trató de cambiar de tema.
- No puedo chicos - Doble el diario a la mitad y me lo puse bajo el hombro. - Me voy a casa. - Sonreí saludandolos- Chau Winston - Miré a su pequeño perro con ternura.
Me diriji al edificio el cual estaba a unas dos cuadras , el portero me abrió y le devolví el diario con una sonrisa, que al subir al ascensor se me borro, no paraba de pensar en él, en su sonrisa y en esos ojos deslumbrantes. Paró el ascensor en mi piso y un anciano me anuncio,mi mente estaba viajando , y tenía que dejar de hacerlo. Al llegar al departamento, cd's de música , estaban por todos lados , como indicando un camino,dicho camino me llevo a la cocina.Había dos platos , y dos vasos pude notar y un olor a comida casera, pero no había nadie allí. Alguien tomó mi cintura de atrás y pronuncio un "te amo" con dulzura , y ese aroma que me hacia acordar a Dylan.
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