sábado, 28 de abril de 2012
53.
Corría desesperadamente, no quería escuchar ni ver a nadie, pero parecía que en ese momento la suerte no estaba de mi lado, ya que en el camino encontré a Luciana, con esa sonrisa tan dulce en los labios, “¡Wen!, ¿Has visto a Joseph?, quiero hablar con él”, me dijo sonriendo y con las pupilas brillantes, yo solo la miré con cansancio y le dije que estaba en la sala de reuniones.
Estaba tan solo a punto de salir, mi objetivo en ese entonces era ver a Dylan, abrazarlo y sentir que me daba las fuerzas que me faltaban, que me devolvía la vida, que me convencía de que sí existía alguien que quería mi bienestar, y no mi destrucción. Me encontraba a segundos de abrir la puerta, y al tocar la manija sentí cómo alguien me detuvo bruscamente, era Nicholas que con esa mirada dulce , me beso y me abrazo después de tanto tiempo.
- Nicholas - Lo abrase feliz.
- ¿Vamos para casa?
- Em - Dude - No , vamos a un restaurante - Afirme sabiendo que Dylan me esperaría en el apartamento.
- Pero te ves cansada preciosura. - Acaricio mi rostro. - Vamos a casa- Sonrío - Pedimos sushi y comemos allá con unas pelis.
- Esta bien - Sonreí falsamente buscando algún lado para poder enviarle un mensaje a Dylan. - Cielo voy al baño.
- Te espero en el auto bebe.
Entre al baño y solamente escribi "Voy para casa con Nicholas" lo que a el respondió solamente un Ok, no se a que se referia, si se iba a ir o se iba a quedar,eso me lleno de mucha duda.
En todo el camino, Nicholas estuvo conversando sobre la obra y sobre todas las ideas que hay sobre su proyecto, yo solo sonreía dulcemente, ya que verlo extremadamente feliz era demasiado para mi.
Me tapé el rostro mientras aún reía de todas las cosas habladas con Nicholas y saqué las llaves de mi departamento para por fin entrar ,entré echando suspiros y miré hacia la ventana, los elegantes carros que paseaban por las calles de Buenos Aires me saludaban con sus luces, y a lo lejos, podía ver las estrellas y la oscuridad de la noche, que hacía de San telmo, el lugar más hermoso que he podido ver en mi vida.
Luego de dejar todo listo, me puse algo cómodo para pasar la noche, y entre bostezo y bostezo terminé acostada en la cama, ¿si aún tenía la sonrisa y la perfección del rostro de Dylan dibujándose en mi memoria?, sí, y puedo decir que sentía unos deseos increíbles de soñar con él esa noche, con sus ojos color hoja primaveral, con sus labios en forma de corazón, con sus pelos brillantes, y con su sonrisa de ensueño, “Es un ángel caído del cielo, el más hermoso de todo el paraíso”, susurré mientras me quedaba dormida, con una sonrisa imborrable en mis labios. Nicholas beso mi frente y quedo dormida junto ami.
Eran las seis en punto de la mañana, y el despertador me avisaba que era hora de afrentar mis miedos, levantarme, e ir a trabajar, cuando lo escuché, solo atiné a golpearlo con fuerza y abrir un poco los ojos, miré hacia la ventana con nostalgia, y al recordar de que si no me levantaba en ese momento, tendría problemas con el Señor Looper, desperté totalmente mientras me quejaba de lo parco y aburrido que sería este día, me senté en la cama y empecé a pelear con las sabanas para lograr destaparme por completo, pisé el suelo, suspiré y me paré para dirigirme al baño y asearme antes de ir al trabajo.
Cuando ya estuve lista, tomé todo lo que necesitaba llevar, Nicholas se ofrecio llevarme y asentí para que se sintiera mejor , el luego se dirigiria a la obra. Paramos en Starbucks en busca de un café, ya que es casa no quedaba lo suficiente para hacer, el tiempo corría y la cola para el café era inmensa, al retirar el pedido , me dirigí corriendo para el auto donde Nicholas, con esa sonrisa y esa camisa a cuadros me esperaba riéndose de como corría.
- ¿De que te ríes?
- De ti - Dijo lamiendo sus labios mientras tomaba el café. - Corres muy gracioso.
- Basta - Le pegue amablemente- Conduce. - Lo obligue a hacerlo , hasta que lo hizo , me dejo en la puerta del edificio donde me recibio Javier , el portero.
- Buenos Días Sra. Guttember.
- Buenos días Javier . - Salude amablemente ya que el era adorable - ¿Hay cartas?
- Llego una de la editorial para vos.
- ¿Enserio? - Salté tomandolo de las manos.
- Sí - Sonrío feliz - Ya llego Looper , así que sube- Me dio un beso en la mejilla y me mando hacía arriba.
- Buenos días , ¿Te parece horario de llegar?- Dijo Looper esperandome en el ascensor.
- Looper son como las 7. - Contesté llendo para mi oficina.
- Tendrías que estar aquí a las 6.30. - Resongo siguiendome por los pasillos.
- Son 30 minutos , Looper - Dije cerrandole la puerta en la cara olvidando que era mi jefe, por suerte no dijo nada.
Me senté en la silla de cuero y me terminé de tomar mi café. Abrí la carta de la editorial, y me informaban que mi nueva novela saldría a la venta. Dí un salto a la oficina y no dude en decírselo a Luciana, sabría que ella se lo diría a Joseph y él a Dylan. Luego se lo dije a Micaela, que apenas le mande ella me respondió , ella desearía estar junto a mi pero estaba de vacaciones, después de trabajar tanto tiempo merecía unas vacaciones junto a la pequeña y Hernan. Con los minutos se fueron juntando muchos tramites y firmas en la oficina el cual tendría que yo sola resolver, entre medialunas y café se hizo el mediodía donde la oficina fue un campo desierto , no pasaba un alma.
- Felicitaciones - Abrieron la puerta asomando unas flores. - Sabría que lo lograrías princesa.
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eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.

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