viernes, 9 de marzo de 2012

42.



- ¿Me concedes esta pieza? -Bromeó mientras estiraba de mi mano lentamente, a lo que yo solo reí y me deje llevar.

- Claro - Sonreí.

Pero.. esa noche, no se trató de solo un baile improvisado. Esa noche, fue una noche más que estuve feliz con Nicholas. Nicholas se detuvo sin aviso, y yo al notar que permanecía estático imité la acción, acompañada de los nervios que recorrían mi cuerpo. El muchacho jaló suavemente de mi mano y de esta manera acortó la distancia que había entre nosotros. Me besó y me hizo recordar porque lo elegí.

-Hermosa, ¿Estás llorando? -Cuestionó con preocupación y confusión, ya que con la lluvia de por medio, las lágrimas no se distinguían, pero sí.. la leve hinchazón en mis ojos.

-Sí.. -Sonreí nerviosa, ni siquiera podía asimilar que me había dicho ”Hermosa” algo que Dylan nunca me ha dicho- Pero de felicidad, porque te tengo junto a mí, por cada segundo a tu lado, Nicholas.. -Expresé calmando mis ganas de querer morir de amor en ese mismo lugar y sin dejar de pensar en Dylan, era una imagen constante en mi cabeza.

-Eres maravillosa.. -Dijo sonriendo y luego miró el cielo con atención- La lluvia no se detiene, será mejor que nos vayamos de aquí, antes de que uno de nosotros termine enfermo. -Rió con diversión y entrelazó una de sus manos con la mía para así caminar hacia el edificio. Al llegar nos secamos y nos dirigimos a la cama con el hecho de dormir.

El día siguiente era un día laborable, el cuál no hubo mucho trabajo, nos juntamos al mediodía con Nicholas y Joseph que querían conocer la oficina.Empezamos hablando temas familiares, y cosas por el estilo, la oficina y todo se hizo un verdadero quilombo y sobre todo la idea de que Joseph sea un integrante nuevo en la empresa como remplazo de Micaela, pero el viajara al exterior , en lugar de Micaela.

-Joseph, ¿te sucede algo malo?

-Luciana y tú, eso sucede. -me miró de repente- Ayer, charlé con el Administrador de piso, él fue muy claro, conoce de esto, y creo en sus palabras. -dijo entreverándose poco a poco.

-¿Looper? -cuestioné confundida.- Si es ese, es el dueño de la empresa.

-Sí, -susurró- le comenté lo del proyecto, y sacó un documento de su escritorio para que lo firmara, y así justificar mi tiempo de ausencia en la empresa hasta que llegara, yo le dije que no creía estar tanto tiempo fuera del país, y él me lanzó un: “¿Es una broma?”, -movió sus labios de un lado a otro, mostrando su des concentración - dijo que se trataba del Cairo, y que en ese tipo de proyectos puedes hasta permanecer años de años fuera, cuando yo sólo pensaba que estaría unos días allá, y luego regresaría para monitorear todo desde aquí. -respiró sin decir más, ya que la tristeza comenzaba a apoderarse de él.

-Y esto se resume… -cerré los ojos con lentitud- a que estarás lejos de Lucha y de mí, ¿cierto? -no lo miraba, sólo sentía cómo el funesto momento empezaba a afectarme.

-Sí, -expresó casi en silencio- Lu es la mujer de mi vida, es mi motor, no podría permanecer ni un solo segundo sin ella. Por eso rechacé el trabajo.

- No tuviste que hacerlo - Dijo Luciana tomando su mano.

- Lo hice porque quise, no necesitamos de ese viaje, yo necesito de ti. Ademas Looper me dio una oficina , me quedaré aquí.

- Te amo- Dijo acercandose para besarlo.

- Te amo mucho más - Sonrió.

- Volvamos a trabajar , Looper nos matará - Exclamó Luciana algo apurada mirando su Rolex.

- Yo tengo que volver a la obra, es mucho lo que tengo que hacer. - Me saludo con un beso y se fue rápido , casi corriendo.

- Volvamos al trabajo. - Dije agarrando el abrigo y yendo a pagar a la caja.

- Te esperamos afuera- Gritó Joseph mientras Luciana se ponía su gorrito de lana.

- Dale - Sonreí. - Tomé - Le di la plata al mozo y entre tanto quilombo en mi cartera, cayó al suelo y justo mi celular empezó a sonar.

- ¿Hola? - Reí

- Hola ¿Wendy? - Respondió la voz al teléfono.

- ¿Looper?

- Sí - Dijo con un tono gracioso, raro pero gracioso- Te dejaron unas rosas , ven a verlas.

- ¿Enserio? ¿Quien las envió? - Mordí mis labios con ansiedad.

- Un tal Dylan...Un admirador- Grito a los cuatro vientos.

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eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.