viernes, 2 de marzo de 2012

37.


Caminaba lo más rápido que podía, quizás debido a la cólera, y a las ganas de querer asesinar a Matias con mis propias manos. Una parte de mí quería matarlo,quería que sufriera todo lo que sufrió Luciana por él, pero otra parte de mi decía que no lo podía matar, eso interfería en la empresa, y en el futuro de la misma, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por conseguir la justicia que tanto quería obtener. Mi teléfono celular sonó justo cuando me encontraba a metros del salón que estaba junto a la recepción, era Luciana quién según ella, había escuchado a los policías hablar de la liberación de Matias y de un nuevo ayudante en la empresa.Yo sólo agradecí el aviso, y también, por un momento pensé en dar marcha atrás, pero, luego de unos segundos, me di cuenta de que sería mejor dejar a Matias algo embobado antes de irse.
Mis pensamientos se detuvieron cuando ya me encontraba en la puerta de ese salón, mis manos temblaban sin parar, y me costaba hablar, tenía que acabar con ese tipo de reacciones, ya que me delataban por completo. Permanecí respirando unos segundos antes de intentar abrir la puerta, pero Matias fue quién sin querer, me hizo el favor. Cuando lo tuve frente a mí, quería acabar con él, pero debía mantener la calma, y seguir con lo planeado.

-Wendy, -dijo sorprendido y casi en voz baja- ¿Qué haces aquí? - Dijo permitiéndome el paso al salón.

-Vine a hablar - Dije "tranquila". - Supe que te dejaran ir después de lo que hiciste, así que vine a hablar ¿ algún problema acaso?

- No para nada. - Dijo sentándose en unos de esos sillones que se encontraba en ese salón. - ¿Como sabes que me iré después de todo?
-¿Cómo lo sé?, -repetí riendo- soy la Administradora General de la Empresa, yo sé todo lo que sucede aquí. Bueno el punto por el que estoy aquí no es ese.

- Entonces ¿Porque viniste a mi después de todo lo que nos hemos dicho?

- Vine a defender a mi hermana - Dije segura de cada palabra que salia de mi boca.- Ella te ama , y llora por vos mientras le haces daño.

- ¿Enserio llora por mi? - Pensó profundamente o eso se veía en él. - Yo creí que ella...

- ¿Que ella que? - Dude poniéndome en una postura de superioridad. - ¿Te engañaba? Estas equivocado , ella te ama.

- ¿Y como hago para reconquistarla?

- Nada, eres hombre muerto.

- Soy mucho mejor que otros hombres. - dijo levantándose y con voz molesta.

- Claro que no, -reí fuertemente y con intenciones de incrementar su furia- aunque, ¿sabes?, sería bueno que hablaras con Nicholas , así te enseña a ser un hombre de verdad, y no un cobarde que no es capaz de conseguir lo que quiere por sí mismo. -sonreí sarcásticamente, y cerré la puerta con fuerza dejándolo con la palabra en la boca.

Estaba feliz por lo que había hecho, quizás fui muy dura, pero ninguna de mis palabras se podían comparar con lo que él había hecho en los últimos días.Sabía qué pensaría en lo sucedido toda su vida , que moriría de envidia al recordar que no pudo responderme, que no pudo justificar su cobardía y su derrota. No necesitaba nada más que saber cierto hecho para sentirme satisfecha, pero, eso sí, en su ausencia, debía aprovechar cada segundo para prepararme y para buscar la manera de acabar con esta situación que tanto me atormentaba, y que no sólo me colocaba en riesgo a mí, sino también a todas las personas que tanto amaba.
Los días pasaron, hasta la llegada del Jueves. Para ese entonces, Hernan esperaba ansioso la respuesta de los creadores del proyecto del cual él podría estar a cargo, claro, si lo aceptaban. Esto lo tenía muy nervioso pero a la vez emocionado , no dejaba de ordenar cosas porque sí o decir "no les habrá gustado",siempre nos contaba lo increíble que sería ser parte de algo tan gigantesco e importante como eso, a lo que nosotras sólo atinábamos a responder que lo lograría, y que ese proyecto sería un éxito gracias a él, y por supuesto que lo creíamos.
Ese mismo Jueves a la noche, mi teléfono celular no paraba de sonar, tenía más de veinte llamadas perdidas, eran todas de un número desconocido. Estaba preocupada , no sabía porque alguien había llamado tanto, “¿Le sucedió algo?”, “¿Acaso hubo algún problema?”, me preguntaba una y otra vez mientras temblaba, no podía permanecer más tiempo sin hacer nada, tenía que hablar con él/ella lo más rápido posible, aunque se me desgarrara el alma al imaginar cualquier situación en la cual él/ella podría encontrarse, yo soy una de esas personas que por cualquier problema se hacen drama, odio a ver a cualquier persona mal. Al llegar a casa, me noté sorprendida, ya que todo estaba completamente oscuro al comienzo, hasta que logré encontrar el centro del salón. Pude notar que cada parte del espacio estaba rodeado de espejos, y que en el suelo, se encontraban unas cuantas velas, algo de comida, y una alfombra hermosa que decoraba el lugar. Yo sonreí, y miré hacia los lados, más no encontré a nadie, por lo tanto, tomé la opción de llamar a aquella persona que tanto moría por ver y sentir junto a mí.

-¿Nicholas?, -pregunté mientras buscaba su silueta en cada rincón, cosa que se me hacía difícil, ya que todo estaba casi oscuro- ¿Nicholas? -repetí aumentando el volumen de mi voz- ¿Estás aquí?, -seguía lanzando palabras a la nada, mientras me quitaba el saco, ya que el calor se apoderaba del lugar- ¿Lindo?,¿Estás aquí? -dije sonriendo mucho, y sí, estas fueron mis últimas preguntas, ya que sucedió algo que me frenó por completo.

Sentí cómo detrás de mí, unas manos entrelazaban mi cintura con delicadeza, y cómo ciertos labios se posaban en mi oído, para decirme algo, que por supuesto,me colocaría entre la vida y la muerte, yo sobresalté en el lugar debido a la sorpresa, me pareció extraña la fragancia que tenia encima, pensé que era Nicholas pero esa fragancia me parecía distinta, me encantaba esa fragancia me hace acordar a Abril , el mes donde todo sucedió.

- Qué hermosa luces cuando sonríes, -dijo silenciosamente, y yo me estremecí por completo, quería voltear, quería verlo.


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eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.