lunes, 27 de febrero de 2012

36.


- Pasa a la oficina - Respondí evitando el alboroto.

- A ver - Entro y su cara demostraba odio , bronca todo junto quizás. - ¡SOLTALA ENFERMO! -Exclamó algo enojado Hernan, buscando motivo para pelear.

- SALÍ VOS , NO TE METAS EN ESTO.

- TE DIJE QUE LA SOLTARAS- Hernan le metió una piña, donde Matias quedo inmóvil en el piso. Llamamos a los guardias y les explicamos la historia, ellos hicieron el resto.- ¿Estas bien Lu?

- Sí gracias - Respondió tirando sus mangas hacia abajo , como si tuviera cosas que ocultar.

- ¿Qué nos ocultas Lu? - Pregunté algo curiosa.

- Nada- Dijo avergonzada de ella misma.

- Luciana , permitime - Dije sacando le la campera de jean que tenia puesta, tenia los brazos llenos de golpes, moretones graves y cicatrices. - ¿Él te hizo esto?

- Sí - Bajo la mirada, para luego pararse y acomodar todo como si nada hubiera pasado. - No importa- Recogió su pelo con un gancho.

- Sí importa Luciana, porque te podía matar.

- No , no lo haría.

-Lo mataré, -susurré con cólera- y ni siquiera eso podrá calmar toda la rabia que siento dentro de mí en estos instantes. -golpeé con uno de mis puños el sillón situado a tan sólo centímetros de mí, y la muchacha sobresaltó asustada- Tenes que hacer un juicio, mira lo que te hizo , solamente bastaba una piña más y te dejaba en el suelo.

- Nadie puede saberlo - exclamó perdiendo la calma, y se acercó a mí sin saber qué hacer para cambiar mi estado de ánimo- él fue muy lindo mientras duro,fue especial. -decía con voz temblorosa, y tocándose la frente con una de sus manos.

-¿Y qué pretendes?, -la miré atentamente- ¿Qué me quede totalmente callada mientras sé que ese demonio te desgracia la vida a cada segundo?, -pregunté con más rabia- estás enloqueciendo si piensas que algo así sucederá, porque de mí, es lo menos que puedes esperar, Lu. -aseguré mientras caminaba de una lado a otro con suma desesperación.

-Pero, -empezó a tartamudear- Podría volver a lastimar a alguien. -respiró hondo, y unas pequeñas lágrimas caían de sus tristes ojos- Hasta a ti , y si te pasa algo me muero , sos mi hermana...

- Y por eso no dejare que nada te haga daño - Dije interrumpiendo a la muchacha.

-¡Esto es terrible!. -exclamó sentándose en el mueble.

-No, -dije sentándome a su lado y tratando de calmarla- no es tan terrible, todos tenemos un punto débil -dije segura de mis palabras.

- ¿Y... que punto débil tiene ese chico? - Dijo algo angustiada.

- ¡VOS! - Dije pensando en pisotearlo, en matarlo un poco si era necesario. - ¡Vos eres su punto débil ahora!

- Es tiempo de jugar un poco con él,sólo es cuestión de saber actuar en el momento adecuado.

- ¿Estas segura? - Pregunté algo curiosa , no quería que mi amiga sufra por él nuevamente.

- Claro que sí, -se levanto del sillón pensando ya como empezar, pero primero la teníamos que curar.

- Tenes que hacer reposo gorda, después pensas , pero tomate licencia.

- Pero Micaela ya se pidió licencia , no te dejaré sola con la empresa.

- Sí , Claro que sí, necesitaras relajarte así me iré de aquí y tu prepararas tu oficina para irte, yo buscare a alguien. - exclamé sin decir más y salí de la oficina para dirigirme al salón donde tenían a Matias .

No hay comentarios:

Publicar un comentario

eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.