
- Pasa a la oficina - Respondí evitando el alboroto.
- A ver - Entro y su cara demostraba odio , bronca todo junto quizás. - ¡SOLTALA ENFERMO! -Exclamó algo enojado Hernan, buscando motivo para pelear.
- SALÍ VOS , NO TE METAS EN ESTO.
- TE DIJE QUE LA SOLTARAS- Hernan le metió una piña, donde Matias quedo inmóvil en el piso. Llamamos a los guardias y les explicamos la historia, ellos hicieron el resto.- ¿Estas bien Lu?
- Sí gracias - Respondió tirando sus mangas hacia abajo , como si tuviera cosas que ocultar.
- ¿Qué nos ocultas Lu? - Pregunté algo curiosa.
- Nada- Dijo avergonzada de ella misma.
- Luciana , permitime - Dije sacando le la campera de jean que tenia puesta, tenia los brazos llenos de golpes, moretones graves y cicatrices. - ¿Él te hizo esto?
- Sí - Bajo la mirada, para luego pararse y acomodar todo como si nada hubiera pasado. - No importa- Recogió su pelo con un gancho.
- Sí importa Luciana, porque te podía matar.
- No , no lo haría.
-Lo mataré, -susurré con cólera- y ni siquiera eso podrá calmar toda la rabia que siento dentro de mí en estos instantes. -golpeé con uno de mis puños el sillón situado a tan sólo centímetros de mí, y la muchacha sobresaltó asustada- Tenes que hacer un juicio, mira lo que te hizo , solamente bastaba una piña más y te dejaba en el suelo.
- Nadie puede saberlo - exclamó perdiendo la calma, y se acercó a mí sin saber qué hacer para cambiar mi estado de ánimo- él fue muy lindo mientras duro,fue especial. -decía con voz temblorosa, y tocándose la frente con una de sus manos.
-¿Y qué pretendes?, -la miré atentamente- ¿Qué me quede totalmente callada mientras sé que ese demonio te desgracia la vida a cada segundo?, -pregunté con más rabia- estás enloqueciendo si piensas que algo así sucederá, porque de mí, es lo menos que puedes esperar, Lu. -aseguré mientras caminaba de una lado a otro con suma desesperación.
-Pero, -empezó a tartamudear- Podría volver a lastimar a alguien. -respiró hondo, y unas pequeñas lágrimas caían de sus tristes ojos- Hasta a ti , y si te pasa algo me muero , sos mi hermana...
- Y por eso no dejare que nada te haga daño - Dije interrumpiendo a la muchacha.
-¡Esto es terrible!. -exclamó sentándose en el mueble.
-No, -dije sentándome a su lado y tratando de calmarla- no es tan terrible, todos tenemos un punto débil -dije segura de mis palabras.
- ¿Y... que punto débil tiene ese chico? - Dijo algo angustiada.
- ¡VOS! - Dije pensando en pisotearlo, en matarlo un poco si era necesario. - ¡Vos eres su punto débil ahora!
- Es tiempo de jugar un poco con él,sólo es cuestión de saber actuar en el momento adecuado.
- ¿Estas segura? - Pregunté algo curiosa , no quería que mi amiga sufra por él nuevamente.
- Claro que sí, -se levanto del sillón pensando ya como empezar, pero primero la teníamos que curar.
- Tenes que hacer reposo gorda, después pensas , pero tomate licencia.
- Pero Micaela ya se pidió licencia , no te dejaré sola con la empresa.
- Sí , Claro que sí, necesitaras relajarte así me iré de aquí y tu prepararas tu oficina para irte, yo buscare a alguien. - exclamé sin decir más y salí de la oficina para dirigirme al salón donde tenían a Matias .
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