domingo, 13 de noviembre de 2011

29



- ¿Qué queres que te diga? – dije ahora si, con la voz quebrada, con los ojos llenos de lágrimas - ¿Qué haces acá basura? – mi enojo y mi rabia era demasiado notorio.

- ¿Después de tanto tiempo me tratas así? – Me abalance encima pegando fuerte contra el pecho de él.

- ¡sos una basura flaco que haces acá! ¡¿venís a cagarme la vida de nuevo eh?! ¡te odio! – gritaba desesperada. Dylan me tomó de las muñecas con fuerza - ¡soltame, no me toques! – intentaba aflojar pero el me agarraba con más fuerza - ¡¡hay me duele enfermo soltame!!

- ¡no te voy a soltar hasta que te tranquilices y me digas que carajo te pasa! – Lo miraba con toda la bronca del mundo.

- ¿me estás jodiendo? ¡sos una mierda Dylan! – intente soltarme de nuevo - ¡sos un hijo de puta! ¡un cobarde! ¡eso sos!

- ¿yo? ¿yo soy todo eso? ¿y entonces vos que sos flaca? ¿eh? ¡sos una basura vos también, una perra! – me gritó en la cara – ahora si me solté y le pegue una cachetada de esas que tenía acumulada hace tanto tiempo.

- No lo puedo creer, no puedo creer lo cara dura que sos – dije tapándose la cara.

- ¿no te acordas del campamento? ¿no te acordas de nuestras tardes, nuestro lugar? – rió con ironía – que te vas a acordar, seguro te revolcas con ese tipo ¿no? ¿le decís lo mismo que me decías a mi? ¿eh? ¿Qué lo amas? ¿Qué queres vivir toda la vida con él? ¿Qué te encanta como te mira, como te besa, como te toca? ¿eh? ¡HABLA! – me gritaba en la cara tirando los marcos que habían sobre aquel mueble, al suelo.

- ¡¿y vos me vas a negar que te acostas con otra también? ¿me lo vas a negar? – Dylan me quedo viendo sin decir nada - ¡como me vas a negar algo que es verdad! – lo empuje – vos sos el cara dura que me dejo por otra mina ¿y venís ahora a reclamarme con quien me acuesto? ¡hago lo que quiero con quien se me da la gana! ¡amo a quien se me da la gana también! Y si, soy muy feliz con Nicholas, gracias a que te fuiste y me dejaste abrir los ojos…

- Te felicito – aplaudió – por tu casa, por tu marido, por tu sobrina también – Me quede muda - ¿Qué linda sobrina tenes no? – dijo agarrando el marco y sonriendo irónico. Le quite el marco de las manos y lo apreté contra mi.

- Ni se te ocurra meterte con Romina porque te mato..

- No te preocupes, no sería tan bestia para meterme con una niña, no tiene la culpa de tener a la tía que tiene – Sentía profundas ganas de matarlo, de tirarle todo por la cabeza. Sentía que todo me daba vueltas, y mis piernas ahora si me estaban fallando.

En un solo segundo me desvanecí, pero Dylan logró agarrarme antes que mi cabeza diera contra el suelo. El rubio me tomó entre sus brazos y me recostó sobre el sillón. Pego algunas palmaditas en mi cara pero no respondía.

Se sentó en el sillón del frente y tomó su cabeza con ambas manos mientras se echaba el pelo hacia atrás. El llanto fluía de él con tal desesperación y angustia que no se reconocía. Se acercó a aquel mueble grande, en sus cajones busco algún papel y una lapicera, y sobre la mesa dejó una nota.

‘No se porque las cosas salieron así, pero si queres hablar como dos personas civilizadas, te dejo mi numero. No te preocupes por el desmayo, fue solo una baja de presión por la situación. Dylan.’.

Tomó las llaves de su auto que estaban sobre el mesón y salió de la casa lo más rápido que pudo. Al rato después, comencé a despertar. Sentía un escalofrío recorrer mi cuerpo. Mire unos segundos el techo y luego me senté buscando con la vista a Dylan. ‘Dylan?.. Dylan?’ recorrí toda la casa, subí las escaleras, por los cuartos, la cocina, el baño.. nada. Mire sobre el mueble y tome la hoja . la presione contra mi pecho y el llanto comenzó a fluir. Me deje caer arrodillada sobre el suelo tomando los marcos ya quebrados por el golpe contra el suelo. Me acosté sobre el sofá y me puse una toalla húmeda en la cabeza,el dolor era impresionante. Luego , agarre la botella de vino y me serví un poco mientras escribía unas lineas al azar. Aún no entendía como Dylan entro ,la puerta no estaba forzada ni nada, es como si estaría ya abierta o solamente tenía una llave. Al rato llego la familia , pasaron un día sin mi y yo tuve un día bastante agitado, yo se que no puedo contarle esto a Nicholas, como reaccionaria al saber que el amor de mi vida se presentó de lo mas imprevisto. Terminamos de comer y me fui directo para arriba sin decir palabra alguna.

2 comentarios:

eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.