
- ¿No lo extrañas? - Pregunto Luciana sentándose en mi cama comiendo una manzana.
- ¿A quién? - Respondí doblando la ropa de Romina.
- A Dylan. - Susurro cerca de mi.
- Puff- Suspiré exageradamente. - No - Dije mintiendo.
- Claro - Respondió entre una risas traviesas. - Lo sigues amando.
- Es mentira. - Dije ignorándola por completo.
- Estuviste bastante rara este mes, ya que hace mas de 5 años paso lo del campamento.
- No Luciana - Dije con un tono medio enojon - Estoy bien. ¿No me podes ver bien? Claro vos queres que este con Dylan a toda costa, pero no pensas en mi felicidad. - Exclame cerrando muy fuerte el cajón.
- Bueno - Dijo algo a tónica de mi contestación - Perdona Wen.
- Okey - Dije algo frustrada. - Voy a llevar a Romina al parque. - Agarre mi saco negro, las llaves y agarre a Romina de la mano.
- ¿Vamos al parque tía? - Dijo sonriendo con su pelota en la mano.
- Sí cariño - Dije caminando rumbo al parque con una mano en el bolsillo y con la otra teniendo a la nena. Al llegar al parque solté a la nena y deje que jugara con esa pelota, mientras yo leía un poco en la banca.- No te alejes.
- No tía ! - Grito la nena a lo lejos.
- Hola – le sonrió el rubio mayor sin recibir respuesta solo que la nena se pusiera la pelota en la cara - ¿no me queres saludar? Ya sé, seguro tu mamá te dijo que no hablaras con extraños ¿no? – dijo agachándose a la altura de ella.
- Me llamo Romina ¿Vos? - decía la nena con los dedos en la boca, según ella me explico luego.
- Dylan me llamo – le sonrió . – cuantos años tenes Romi...
- Romi me dice mi mamá – le sonrió. Dejo caer la pelota y mirando una de sus manos la abrió por completo – cinco... como me enseño la tía.
- Wow, sos re grande Romi, ya tenes una mano completa – la nena asintió.
- ¿vos cuantos años tenes? ¿más de una?..
- Y si, bastante más que una tengo – pegó una risita y la nena también rió.
- Y cuando sea gande ¿voy a ser tan gandote como vos?
- Si te comes toda la comida y te tomas toda la leche seguro que si. Tenes que obedecer a tu mamá en todo..
- ¡Romina! – Dije con un tremendo susto tomando a Romina en mis brazos– dios que susto me diste.. ¡sabes perfectamente que no tenés que irte lejos de mí!
- ¿sos la mamá? – Gire la vista y me quede viendo aquella persona. Por alguna extraña razón, aquel tipo me parecía demasiado familiar.
- No , soy la tía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario