miércoles, 9 de noviembre de 2011

24



- ¿No lo extrañas? - Pregunto Luciana sentándose en mi cama comiendo una manzana.

- ¿A quién? - Respondí doblando la ropa de Romina.

- A Dylan. - Susurro cerca de mi.

- Puff- Suspiré exageradamente. - No - Dije mintiendo.

- Claro - Respondió entre una risas traviesas. - Lo sigues amando.

- Es mentira. - Dije ignorándola por completo.

- Estuviste bastante rara este mes, ya que hace mas de 5 años paso lo del campamento.

- No Luciana - Dije con un tono medio enojon - Estoy bien. ¿No me podes ver bien? Claro vos queres que este con Dylan a toda costa, pero no pensas en mi felicidad. - Exclame cerrando muy fuerte el cajón.

- Bueno - Dijo algo a tónica de mi contestación - Perdona Wen.

- Okey - Dije algo frustrada. - Voy a llevar a Romina al parque. - Agarre mi saco negro, las llaves y agarre a Romina de la mano.

- ¿Vamos al parque tía? - Dijo sonriendo con su pelota en la mano.

- Sí cariño - Dije caminando rumbo al parque con una mano en el bolsillo y con la otra teniendo a la nena. Al llegar al parque solté a la nena y deje que jugara con esa pelota, mientras yo leía un poco en la banca.- No te alejes.

- No tía ! - Grito la nena a lo lejos.

- Hola – le sonrió el rubio mayor sin recibir respuesta solo que la nena se pusiera la pelota en la cara - ¿no me queres saludar? Ya sé, seguro tu mamá te dijo que no hablaras con extraños ¿no? – dijo agachándose a la altura de ella.

- Me llamo Romina ¿Vos? - decía la nena con los dedos en la boca, según ella me explico luego.

- Dylan me llamo – le sonrió . – cuantos años tenes Romi...

- Romi me dice mi mamá – le sonrió. Dejo caer la pelota y mirando una de sus manos la abrió por completo – cinco... como me enseño la tía.

- Wow, sos re grande Romi, ya tenes una mano completa – la nena asintió.

- ¿vos cuantos años tenes? ¿más de una?..

- Y si, bastante más que una tengo – pegó una risita y la nena también rió.

- Y cuando sea gande ¿voy a ser tan gandote como vos?

- Si te comes toda la comida y te tomas toda la leche seguro que si. Tenes que obedecer a tu mamá en todo..

- ¡Romina! – Dije con un tremendo susto tomando a Romina en mis brazos– dios que susto me diste.. ¡sabes perfectamente que no tenés que irte lejos de mí!

- ¿sos la mamá? – Gire la vista y me quede viendo aquella persona. Por alguna extraña razón, aquel tipo me parecía demasiado familiar.

- No , soy la tía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.