
- Emmm - Dudé. - Ví a Dylan. - Suspiré y la abracé.
- ¡¿QUÉ?!
- ¡SÍ! Volvio , pero esta vez no fue lo único que hicimos.
- Ay Wendy, que habras hecho - Resongo mientras se fijaba algo que me pueda poner.
- Lo besé, va me besó. - Dije confundida, acostándome en la casa.
- ¡¿COMO?! - Preguntó acostandose a mi par.
- Sí - Dije tapandome la cara.
- HAY PERO ESTAMOS TODOS- Gritó de felicidad- ME ALEGRÓ MUCHISIMO.
- Pero...
- ¿Pero que Gustember? ¿Te hizo feliz?
- Sí - Baje la mirada.
- Entonces es todo tuyo. No te veía divertirte tanto , desde el campamento , ¿Te acordas? - Dijo sentandose en la cama.
- Si -Dije entre risas, mientras me sentaba a su par. - ¿Que voy a ser ahora?
- Sigue con tu vida, seguro no vuelve a parecer.
- ¿Y si lo hace?
- Me llamas a mi o Luciana.- Dijo parandose y tirando su mano para que yo la agarrara. - Ven, vamos a comer antes de que se preocupen.
Durante la cena , se hablo de todo , de política, la familia, Luciana y Joseph, la empresa y sus grandes cambios. Pero, por otro lado.. yo podía sentir cómo los latidos de Dylan me daban fuerza y me reconfortaban, ¿Cómo lo hacía?, ¿Acaso se trataba de cierta magia o algo por el estilo?, no lo sabía, pero era así, sus latidos eran la razón por la cual yo me sentía viva, por la cual yo podía levantarme de la pena más grande, de la enfermedad más grande, de todo. El simple hecho de saber que él se encontraba conmigo, dejándome sentir el perfume que su piel irradiaba, ver sus ojos verdosos en su máximo esplendor, sentir el calor de sus manos entrelazadas con las mías, percibir el compás de su respiración, la melodía que los latidos de su corazón me permitían escuchar y convertir en mi filosofía, en mi forma de vida, me hacían la mujer más feliz de toda la faz de la tierra.
- Emmm, ¿cielo? ¿Estas bien? - Me preguntó Nicholas, pegandome codazos.
- Emmmm. - Dudé - Si como no, todo perfecto - Dije sin generar dudas.
- Estabamos hablando de Looper y sus obligaciones. - Dijo entre risas Hernan.
- Para mi patea para el otro arco, o un muchacho no interesado por las mujeres - Dije respondiendo a todo lo que decian del mismo.
- Opino lo mismo - Dijo Micaela entre muchas risas- ROMINA DEJA DE JUGAR CON LA CARNE- Dijo retando a Romina.
Luego de comer, Romina quedo rendida en el sofá y Micaela tuvo que cargarla hasta el auto, y así se fueron.Luego de eso , Nicholas se pego una ducha y se fue a la cama, donde yo ya estaba en ella. Me dijo un "Estas extraña" a lo que yo le respondí con un beso y un "No pasa nada,son los óvulos" , él sonrió y quedo dormido , entre las 4 almohadas de ahí. Como no podía dormir , me fui a servir un poco de leche y luego volver a la cama.
Me encontraba a segundos de enclavarme en ese sueño que mi cuerpo tanto anhelaba recibir, solo tuve tiempo para tomar las sábanas y cubrirme con ellas. En mi mente, todo permanecía obscuro, hasta que en cuestión de segundos, y ya sedada por el cansancio, aquellas imágenes empezaron a manifestarse en mi mente, sí, señores, estaba a punto de vivir una de las pesadillas más grandes en la historia de toda mi vida:
Sentí como el atardecer se tornaba en una noche completamente negra, sin estrellas, sin una luna que pudiera iluminarla, todo empezó a dar vueltas sobre mí, miré mis pies, y me encontraba encadenada, con un dolor imparable en el corazón, al igual que en cada parte de mi débil cuerpo. Al levantar la cabeza, la sorpresa fue inimaginable, pude ver el rostro del hombre que llevaba el arma, era Looper, este me apuntaba sin piedad, y con ojos de ira me susurró un: “Qué bueno verla de nuevo, Guttember”, y un disparo increíblemente ruidoso atacó mi mente.
Me levanté rápidamente de la cama, quedando sentada en ella, estaba increíblemente agitada y con el corazón a mil latidos por segundo, toqué mi rostro y tenía lágrimas cayendo lentamente por mi piel, me tapé los oídos a la vez que cerraba los ojos fuertemente debido a la desesperación y miedo que en ese momento sentía, cuando pude percibir un frío abismal en una parte determinada de mi cuerpo: Mi pecho.
Acaricié mis cabellos con fuerza y me lancé en la cama con todas las ansias de morir, estuve repitiendo la frase “Duérmete, Wendy, duérmete” por más o menos media hora, no quería pensar en ese sueño, no quería pensar en nada, y fue así cómo me quedé totalmente dormida de nuevo, ¿si deseaba despertar al día siguiente?, no, no lo deseaba.
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