
- ¿Perdón? Mi vida es perfecta, tengo un esposo que no para de trabajar acá y salé muy tarde y una hija que no para de correr por la casa y yo con mi estúpida enfermedad sin poder ayudar en nada, y aún dices que mi vida es perfecta... ¿Sabes? Ya no te conozco.- Dijo agarrando sus cosas y yéndose algo triste.
- Espera - Dije parandome muy rápido.
- ¿Vas a seguir gritandome? - Dijo apunto de salir.
- No - Respondí agachando la cabeza. - Perdón.
- Esta bien , te perdono , pero cuando se te pasé el mal humor , estoy para escucharte - Respondió a mi perdón , cerrando la puerta con un portazo de tristeza.
Después del almuerzo, la tarde se hizo muy larga,papeles venían y se iban, firmas y juntas de trabajo que no llegaban a un termino... mi cabeza volaba, no paraba de pensar en el rubio y en esos ojos verdes, en como me arrepiento de no haberme escapado con él , o de no tener una vida junto al mismo, mi vida estaba vacía, hasta teniendo a Nicholas me sentía así, sentía como que una parte del pecho me faltaba, y no se si era por el hambre que tenía de no haber comido nada en toda la tarde o por la simple ausencia de Dylan. Cayó la noche, era una noche más con mucho frío en Puerto Madero. Agarré las cosas para irme a casa,un vaso de café , y baje a la puerta del edificio , donde un muchacho se encontraba al costado de mi auto.
- EEE - Grité - ¿Quien eres? Ese es mi auto.
- Soy yo - Dijo saliendo el rubio de la oscuridad.
- ¿Dylan? - Respondí algo nerviosa, mis piernas temblaban y mi corazón latía mil por minuto... Todos los papeles que se encontraban en mi mano , cayeron al suelo por los nervios.
- Dejame ayudarte - Dijo acercandose un poco más.
- No , deja , yo lo levanto - Dije segura de lo que hacia. - ¿Que haces aquí? - Dije levantandome .
- Nunca respondiste mis cartas , nunca me llamaste. Nunca me habrías la puerta. Vengo a buscar el porque.
- ¿El porque de que? Nunca me llegaron tus cartas, nunca me viniste a ver, nunca me buscaste. Viajaste a Europa y te olvidaste de mi - Le grité en la cara con toda la cólera encima.
- Te envie cartas desde que te fuiste del campamento , busque tu dirección, vivias con la familia de ese Nicholas, yo lo sé, pero cada vez que iba a verte nunca estabas allí... me abría Nicholas o tus padres diciéndome que no me querias ver o que no estabas allí. Luego me fui a Europa.
- ¡¿Qué?! - Dije algo confundida.
- ¿Te pensaste que te iba a dejar ir así nomas despues de lo del muelle? Nunca- Dijo algo arrepentido y tomando valor para no llorar. - Nunca te dejaría ir.-Dijo quebrándose y de una vez lloró.
- ¿Porque tardaste tanto? Decime solamente el porque. - Dije como viendo que se largaba a llover.
- Mejor tarde que nunca.
- Ven , te mojaras y te agarraras un resfriado - Dije poniendome debajo de un tejado.
- Prefiero mojarme y bailar , antes de tener que meterme debajo de un tejado, ven - Dijo estirando su mano. - Siente la lluvia. - Tomo mi mano y me atrajo hacia él. - ¿Lo sientes?
- Sí , es hermoso . - Sonreí.
- Mira- Puso mi mano en su pecho . - ¿Lo sientes? Ese es mi corazón cuando estas conmigo. No dejes que te pierda.
- Dylan - Dije sacando mi mano de su pecho. - No puedo , estoy casada. - Le mostré mi anillo.
- Eso no me impedira que te bese.- Dijo acercandose un poco más.
- No Dylan, esto no puede pasar. Me tengo que ir a casa, llegaré tarde. - Me di vuelta y traté de irme pero algo lo impedia, mis pies y mis manos que estaban unidas a las de él.
- No voy a dejar que te vayas así nomás. - Dijo dandome vuelta para quedar a su altura.
El momento era mágico, quedamos los dos, sin decir una palabra, los ojos lo hacian, esa esencia del verano de aquel año del campamento , nos volvió a unir. Me sentía feliz, mis piernas temblaban al igual que mis manos, estaba mojada por la lluvia al igual que él y estaba dispuesta a dejar al mundo solamente por él.No podía creer, que estaba junto a él, en vez de sentir ese frío que se encontraba allí , me sentía feliz y normal , con el corazón apresurado y los nervios de punta. Pensaba y pensaba "¿Es un sueño?" , y me di cuenta que no, que estaba ahí junto a él , mirandonos como dos enamorados. Volvimos a ser esos niños que se encontraban en el muelle, ese muelle que marco mi vida, ese muelle donde lo conocí. Seguíamos mirandonos, y mi teléfono no paraba de sonar.
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