viernes, 4 de noviembre de 2011

13



- Bienvenida chiquita - Me recibió una señora de unos 35 años ,y a su lado un señor unos años mayores que ella. Ella era rubia,ojos verdes , me hacia acordar mucho a Dylan. Y el hombre era rudo , y muy alto . Me hicieron entrar y me alojaron en mi habitación.

- Bueno Gracias, yo puedo desempacar sola - Sonreí cortes mente.

- Esta bien - sonrío la señora- Cuando venga Nicholas, pedile la llave de casa.

- ¿Nicholas? - Pregunte curiosa.

- Sí, mi otro hijo, después de ello no pude tener otro.

- Perdone - Baje la mirada con timidez.

- Esta bien princesa, ¿Quieres algo?

- No gracias - dije recostándome sobre mi cama. Luego de eso , desempaque todo lo que tenia y quede dormida entre mi maleta vacía y mi cama.

- ¿Hola? - Dijo una voz adolescente tocando mi puerta.

- Si - Me refregué mis ojos . - Pasé - Dije sentándome en mi cama.

- Hola - Sonrío - Soy Nicholas.

- Hola - Me pare cortes mente - Soy Wendy. Pasa si queres.

- No quiero molestarte, solamente vengo a darte las llaves , ya me iba. - Dijo con sudor en su rostro.

- No me molestas - Sonreí.

- Chicoooos - Grito 'mamá' desde abajo. - Nos vamos a comer a fuera con su padre. Si salen , nos llaman.

- Ok , mamá. - Grito Nicholas desde arriba. - ¿Quieres pizza?

- Me da igual - Dije intimidada , no sabia que hacer ya , extrañaba mucho a Dylan y más que nada a mi hermano.

- ¿Que te pasa? - Dijo comiendo una porción, mientras me vio sentada en mi cama viendo una foto. - ¿Quien es? ¿Tu novio?

- No - Dije entre pequeñas risas. - Es mi hermano.

- ¿Y él...? - Se sentó a mi lado- ...Donde esta?

- La verdad no sé - Baje sinceramente la mirada, y note como su brazo pasaba a mi hombro. Aguante el llanto lo más que pude, pero mis lagrimas me vencieron. Llore en su hombro por mas de cinco minutos. El tomo la foto y la dejo arriba de la mesa. Me levanté y me refregué los ojos. - Perdona.

- No pasa nada - Sonrío. - Espérame un momento - Se fue por un rato y volvió con su guitarra. - ¿Tocas?

- Emmmm...- Dude - Tocaba antes, ya no.

- ¿Porque ahora no? - se sentó en mi cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.