sábado, 5 de noviembre de 2011

16



- Enserio no llores, no quise ofenderte. - Golpeó suavemente mi espalda.

- No lo hiciste - Seque rápidamente mis lagrimas - Solamente vivo en el mundo paralelo , donde todo no va muy bien que digamos.

- No quiero ser mala, pero te voy a cambiar de tema. - Sonrió al terminar la oración.

- A ver dime, mejorame el día. - Me senté a su par , donde ella acaricio mi mano.

- Micaela.. Va a venir para acá.

- ¿Enserio? - Sonreí- Tenias razón, me mejoraste el día. ¿Y cuando llega?

- Supongo que mañana la verdad no tengo idea. - Exclamo suspirando.

- ¿Y...? - Suspiré - ¿...Que hacemos?

- ¿Puedo opinar? - Pregunto Nicholas, acostado desde la otra cama.

- Y claro muchacho.

- Vayamos a la fiesta de esta noche. - Dijo Nicholas, sin ganas de levantarse

- ¿Fiesta? - Pregunte levantándome para ir directo al baño.

- Sí - grito desde la cama. - Una fiesta, la mega fiesta del año.

- Vayamos - Salto de alegría Luciana.

- No sé prefiero ver como llega Micaela. - Dije saliendo de aquel baño.

- ¡No seas agua fiesta! - Tomo mi mano , y la sacudió muy fuerte.

- Esta bien lo pensaré. - Dudé, aun así no quería ir.

- Okey , yo me iré a preparar, los dejo solos , OJO . - Dijo alterada.

- Definitivamente es una mujer muy loca - Dije entre pequeñas risas infantiles.

- ¿Mujer? - Largo una corta risa exagerada. - ¿Y vamos hoy?

- La verdad no sé - Dije mientras metía las manos en mis bolsillos.

- Dale, la verdad nos podríamos divertir. -Suspiro mientras se rascaba la nariz.

- La verdad , no se bailar - Largue una sonrisa amable acompañada de una risa.

- Yo te enseñare - Extendió su mano , esperando a que yo la tomara, y fue así, por algún que otro motivo comenzamos a bailar.

- Esto es algo como Salsa , cha cha cha , la verdad no tengo idea - Reí locamente.

- Yo tampoco se que estamos bailando- sonrío mientras nos deteniamos. Sin duda alguna, hubo un silencio entre ambos, nuestros cuerpos, se acercaban sin ninguna razón alguna, mis ojos no paraban de mirar los aquellos ojos cafés de él. Mi cuerpo no se despegaba del suyo. Yo sentía como respirábamos el mismo aire, como si nuestro cuerpo estuviera conectado. Lo miraba a los ojos y me sentía en casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

eres mi enfermedad y mi cura, mi locura y mi cordura.
Por siempre te amaré, para toda la vida te querré, así nos separemos, así se acabe, entre mi corazón te tendré, un espacio especial que sólo tú podrás tener, por siempre y para siempre, nunca te olvidaré.